Cuidados para la piel durante el embarazo
Piel
La piel es un órgano altamente sensible a las hormonas, por eso durante el embarazo, son comunes los cambios en ella. Estas alteraciones pueden variar desde cambios cutáneos normales, que ocurren en casi todas las embarazadas, incluyendo erupciones que surgen específicamente en ese periodo y están asociadas directamente al embarazo, hasta enfermedades comunes de la piel que no tienen relación con este estado de la mujer. Independientemente de su origen, estos trastornos son frecuente motivo de ansiedad para la futura mamá.
El primer mandamiento de los cuidados que hay que tener con el cuerpo es mantener la piel elástica e hidratada durante todo el embarazo. Es necesario que esté hidratada para que las fibras de colágeno y elastina soporten sin romperse la presión que el estiramiento de la piel sufre mientras el bebé está creciendo, particularmente en la región del abdomen y los senos.
Se recomienda no subir más de 12 kilos durante los nueve meses durante todo el embarazo para evitar que la piel se estire excesivamente. Tan pronto como te enteres que estás embarazada debes comenzar a usar productos hidratantes por lo menos dos veces al día.
Al momento de hidratar los senos, es importante evitar la aplicación de las cremas en la región de los pezones ya que se están preparando para la lactancia. El uso del hidratante puede dejar la piel más fina y sensible y, en el caso de los pezones, puede provocar grietas cuando el bebé succione la leche.
Los tratamientos para las estrías deben ser recomendados por especialistas y, en la mayoría de los casos, pueden continuarse incluso durante el periodo de lactancia. La intención es estimular la producción de nuevas fibras de colágeno y elastina, en las zonas donde pueden aparecer estrías, tanto para evitar su aparición como para que éstas sean menos aparentes y más delgadas, en caso de que a pesar de la aplicación de la crema aparezcan algunas estrías.
Particularmente en el verano, pero durante los nueve meses, el protector solar es imprescindible para prevenir las manchas comunes en este periodo. También se recomienda utilizar un filtro con protección solar a partir del factor 30. Lo ideal es que, aunque ya conozcas o hayas usado algún hidratante o protector, consultes a tu médico para verificar si existe en la composición de los productos algún ingrediente que pueda afectar el embarazo o provocar alergias.